1. Luz María Uhthoff López
a. “El Estado y las compañías petroleras en México, 1911-1938”
La industria petrolera atraviesa toda la historia de México durante
el siglo XX. Desde principios de este siglo en que este recurso adquiere un
carácter de estratégico para el desarrollo del capitalismo mundial, y nuestro
país se convierte en un importante exportador de hidrocarburos, esta industria
ha acompañado las distantes fases del desarrollo económico del país. Pero su
importancia no sólo tiene una connotación económica, además de política y
social, sino también simbólica, pues para el Estado posrevolucionario el
control de este recurso sustentó su creciente nacionalismo económico. Así, dada
la relevancia que fue adquiriendo esta industria para la economía y para la
definición de un discurso hegemónico nacionalista no es exagerado decir que el
proceso de formación y construcción del Estado fue acompañado con el desarrollo
de la industria petrolera. En esta comunicación examinamos cómo después de un
proceso revolucionario iniciado en 1910, de fuerte contenido social, el Estado
mexicano pretendió establecer una nueva relación con las compañías extranjeras,
que se tradujo para el caso de las petroleras en un nuevo marco regulatorio y
en el establecimiento de impuestos. Así, en los años que siguieron a la
Revolución, se empezó a dirimir el derecho de los Estados productores de
materias primas a tener el control del acceso y explotación de sus recursos
naturales, especialmente en el caso del petróleo, también el derecho a tener
mayor participación en la renta petrolera. Las compañías petroleras, por su
parte, experimentaban durante esos años una etapa de desarrollo y competencia
en la que se consolidaron como grandes monopolios, tales fueron los casos de la
Standard Oil y la Royal Dutch Shell, entre las más importantes y presentes en
el país, su gran poderío les permitió dominar el mercado mundial del petróleo.
Planteamos que México fue uno
de los laboratorios en el que se empezó a dirimir, por un lado, la capacidad de
los estados productores de petróleo para negociar con las compañías extranjeras
una mayor participación en la renta petrolera y cambiar su status jurídico; por
otro, estas compañías ensayaron paralelamente diversas estrategias para
maximizar sus ganancias y resistirse a toda forma de control y regulación
estatales.
b. “La
construcción del nacionalismo económico en México. El poder simbólico del
control del petróleo”.
La industria petrolera desde inicios del siglo XX
en México, como señalamos, no sólo tuvo una importancia económica sino también simbólica, pues para el Estado posrevolucionario el
control de este recurso sustentó su discurso hegemónico nacionalista, dándole
mayor legitimidad. En esta comunicación analizamos cómo se fue sustentando este
nacionalismo, especialmente cómo fue el tránsito de un nacionalismo acotado,
apoyado desde dentro del gobierno por un grupo restringido, la intelligentsia,
la incipiente burocracia, formando parte la retórica gubernamental, a una
nacionalismo más popular, teniendo como punto culminante la expropiación
petrolera del 18 de marzo de 1938. Cabe señalar que, después de esta
expropiación, el Estado tuvo especial interés en utilizar los distintos medios
de comunicación para generar una propaganda favorable a esta medida tanto al
interior del país como al exterior, para ello encomendó a su aparato de
comunicación, Departamento Autónomo de Prensa y Propaganda (DAPP), generara una
serie de folletos, programas de radio y documentales que testimoniaron la
importancia de que la nación tuviera el dominio del petróleo. Esta propaganda
gubernamental pretendió contrarrestar la fuerte campaña de propaganda negativa,
artículos periodísticos, mensajes de radio, libros y documentales, apoyada por
las compañías extranjeras expropiadas y sus respectivos gobiernos.
c. “El papel de los ingenieros en la política petrolera y en el
desarrollo de la industria petrolera en México”
Como se sabe, en el contexto del desarrollo capitalista, la
ingeniería fue fundamental para instrumentar los cambios económicos y
tecnológicos que se registraron durante el proceso de globalización del liberalismo económico, sobre
todo a partir de la segunda revolución industrial. Los
ingenieros por sus especializaciones fueron los agentes que contribuyeron al
nuevo desarrollo y transferencia de tecnología en las distintas ramas de la
economía. En el caso de la industria petrolera las compañías extranjeras se
preocuparon por contar con ingenieros capacitados para llevar a cabo las
labores de exploración, extracción y almacenamiento de los hidrocarburos, por
lo regular estos especialistas venían contratados desde los países de origen de
las compañías. Junto al importante desarrollo tecnológico que adquirieron los
países industrializados en esta materia, los países periféricos productores de
petróleo también se interesaron por formar especialistas en esta rama, con el
propósito de lograr un mayor control e intervención en este industria, y una
mejor participación en la renta petrolera. En México, aunque el proceso de especialización de la ingeniería
petrolera fue tardío, desde el porfiriato (sobre todo durante la última década
del gobierno de Porfirio Díaz, 1900-1910) se contó con geólogos especialistas
en petróleo, algunos de ellos, destacadamente Ezequiel Ordoñez, fueron
contratados por las compañías extranjeras y su desempeño permitió la
localización y explotación de importantes yacimientos. No obstante, fue durante
la Revolución y la posrevolución cuando se fue consolidando una mayor
especialización en la ingeniería petrolera en México, y para ello fue
fundamental el especial interés del nuevo gobierno por esta industria, dado el
boom petrolero que se vivía en esos años. Así, para el Estado la formación y
desarrollo de ingenieros especialistas en petróleo le permitió diseñar e
instrumentar la política petrolera, elaborar un nuevo marco jurídico e
impositivo a esta industria, e influir en los nuevos programas educativos para
la formación de ingenieros petroleros. Al integrar cuadros técnicos y
especialistas en esta materia pudo tener una mayor intervención en esta
industria, además desarrollar sus propias inversiones en este campo para
abastecer las necesidades energéticas del país, con lo cual no sólo buscaba
tener mayor intervención en esta industria sino también influir en el mercado
petrolero. En esta comunicación pretendo examinar cómo se fue construyendo este
andamiaje administrativo de la política petrolera durante la posrevolución, y
el papel que desempeñaron los ingenieros en esa construcción. Intentaremos
esclarecer cómo se fueron definiendo y estructurando las nuevas funciones
político-administrativas, quiénes fueron sus principales diseñadores, impulsores
y operadores, y qué saberes especializados fueron necesarios para esa
instrumentación. También cómo los ingenieros fueron desarrollando sus redes de
saberes tanto al interior del país como a nivel internacional, principalmente
con los países de América Latina. En general, el tema de la administración
petrolera ha sido poco examinado, a pesar de que su estudio nos muestra que
detrás de los impuestos, leyes y reglamentos existieron agentes fundamentales
para su diseño y operación.
d. “El papel de las comisiones estatales en la reconstrucción del
Estado posrevolucionario en México.”
Esta comunicación tiene como objetivo examinar la disyuntiva que
enfrentó el Estado mexicano posrevolucionario para lograr el control
presupuestal y una mayor hegemonía entre la población y el territorio. Por un
lado, el nuevo gobierno pretendió tener un mayor dominio sobre la industria de
hidrocarburos, en un contexto de boom petrolero, sobre todo recaudando nuevos
impuestos, y para ello formó la Comisión Técnica del Petróleo (1915), cuya
función fue supervisar y reglamentar la industria petrolera en todas sus fases:
explotación, producción, refinación, transporte y consumo. Su tarea fue
realizar estudios técnicos, económicos y jurídicos que orientaran la política
petrolera del nuevo régimen. Por otro, estableció la Comisión de Reorganización
Administrativa y Financiera (1917) con la finalidad de estudiar la situación de
la cuenta pública y establecer mecanismos para lograr un mejor control del
presupuesto. Para ello el gobierno de Venustiano Carranza contrató a expertos
financieros estadounidenses con el propósito de poner en orden las finanzas
públicas, atraer la inversión extranjera y sobre todo obtener nuevos préstamos
con la banca internacional. La participación de estos expertos ayudó a
configurar la hacienda pública y a realizar cambios en la estructura
administrativa. Entre los expertos que llegaron a México en 1917, estuvo Edwin
W. Kemmerer, quien sería conocido como money
doctor, porque ayudaba a diagnosticar los males económicos de los países
periféricos y daba recomendaciones de reformas económicas de acuerdo al
conocimiento económico neoclásico dominante en ese momento, como eran la
reducción del gasto del gobierno, el establecimiento del patrón oro y la
creación de bancas centrales. Después de México, las misiones Kemmerer se
extendieron a Guatemala, Colombia, Chile, Ecuador, Bolivia y Perú. Al seguir
estas recomendaciones y lograr una finanzas sanas, léase equilibradas, el país
era política y económicamente apto para recibir y cumplir con los créditos
extranjeros necesarios para continuar implementando la política desarrollista.
Así, su influencia en los países latinoamericanos tuvo como finalidad que estos
países recuperaran la confianza de la banca internacional y de la inversión
extranjera, y sobre todo que sus sistemas financieros quedaran vinculados al
del destino del dólar americano. En el caso de México el nuevo gobierno, en este
juego de intereses nacionales e internacionales, tuvo que desarrollar diversas estrategias
políticas y diplomáticas para no enemistarse con el gobierno de Estados Unidos,
mantener la inversión foránea y, a la vez, empezar a cambiar las condiciones
legales en que venían operando las compañías extranjeras. Así, el petróleo y la
deuda externa fueron los temas primordiales en la mesa de negociaciones entre
México y Estados Unidos después de la Revolución.
2. María Cecilia Zuleta
a. “Conexiones revolucionarias: las relaciones mexicano-bolivianas
de la década del treinta a la Guerra Fría. Intereses, prioridades y actores”.
Diferentes aspectos y momentos de la presencia internacional
mexicana, y de la difusión y propaganda de la revolución mexicana en Sudamérica
son bien conocidas gracias a su examen sistemático en investigaciones recientes.
Sin embargo, las relaciones mexicano-bolivianas durante el periodo de
entreguerras, época de profundas transformaciones y convulsiones en ambos
países, merecen más atención. La
intención de esta comunicación es presentar una visión panorámica general de
las relaciones mexicano-bolivianas en perspectiva histórica, para un periodo
corto pero de enorme densidad como son los años treinta y hasta la segunda
posguerra. El objetivo es esclarecer el desenvolvimiento histórico de las
interacciones bilaterales entre Bolivia y México en las esferas estrictamente
diplomática, política e ideológica-cultural, sus dinámicas principales y puntos
de conexión. Nos parece que en las
relaciones mexicano-bolivianas en el periodo predominaron las relaciones
político-ideológicas, culturales y diplomáticas frente a otros elementos de
interacción desde la segunda mitad de la década del treinta. Esta pauta de
concentración fue alimentada por los gobiernos mexicanos mediante propaganda
orientada a difundir y legitimar los logros de la revolución mexicana plasmados
en la constitución de 1917, “el modelo mexicano” de transformación: la justicia
social, la redención del indio, la reforma agraria, el nacionalismo económico
(y el nacionalismo petrolero en éste), también el logro de una “armónica
coexistencia” entre capital y trabajo en aras del desarrollo capitalista. Otro elemento notable de la interacción
bilateral fue el desenvolvimiento, un tanto intermitente, de la cooperación
técnica entre ambos países, en ámbitos específicos: la economía rural y el
derecho agrario, la educación indigenal y la política indigenista
interamericana, y los asuntos petroleros. Esta cooperación, que denominamos
“cooperación revolucionaria”, pues se centró en puntos nodales de la agenda de
transformación económica y social de Bolivia que también México venía
enfrentado desde décadas anteriores, será examinada a partir de algunos actores
específicos: diplomáticos, intelectuales, viajes de expertos y técnicos,
estudiantes, exiliados. Los vasos comunicantes de las relaciones
internacionales mexicano-bolivianas han sido significativos y con tráfico denso
en ideas, trabajos y personalidades.
b. “Itinerarios del nacionalismo petrolero mexicano en la opinión
sudamericana, 1914-1970´s”.
En esta comunicación nos proponemos esbozar una periodización de los
diferentes momentos en los que, a lo largo del siglo XX -desde 1914 con la
ocupación del Golfo por marines estadounidenses y hasta la década de 1970’- la
experiencia petrolera mexicana y su proclamada política nacionalista en torno
al subsuelo, la explotación e industrialización de los hidrocarburos fue
acogida y debatida en la opinión pública sudamericana. Tratamos de exponer una
sencilla caracterización de los contenidos de las lecturas sudamericanas de la
experiencia petrolera mexicana, y de proponer una primera tipología de los
soportes por los que se ha conducido en América Latina la circulación,
propaganda y análisis del nacionalismo petrolero mexicano. Seleccionamos para
ello algunos países de la región, y algunos soportes: la prensa, el debate
político y la legislación, las revistas técnicas y científicas, los reportes
diplomáticos. Consideramos que el desarrollo de la industria petrolera en
México y en Latinoamérica resultó en la eclosión de varios ciclos de
controversias conceptuales, ideológicas y políticas, legislativas (muy
importantes), empresariales, gubernamentales y diplomáticas, y técnico
científicas, en torno a las garantías a la propiedad y derechos de explotación
de los recursos del subsuelo, la inversión extranjera, el Estado, la propiedad,
la tecnología, el empleo, el mercado externo y el mercado interno. Se trató de
un debate trasnacional, en el que la experiencia mexicana tuvo un juego de
doble vía: fue vinculada a las demás sudamericanas más allá y más profundamente
que en lo originalmente planeado en los planes propagandísticos de los
gobiernos., influyendo esto a su vez en la propia dinámica política doméstica.
c. “Un episodio de diplomacia ingenieril: los devaneos del Instituto
Sudamericano del Petróleo, 1940-1950´s”.
A fines de 1941 surgió en el seno de la Unión Sudamericana de
Ingenieros - en dos reuniones, en Lima y Montevideo- el Instituto Sudamericano del Petróleo. Nos
preguntamos aquí qué fue el ISAP, cómo se conformó, cómo funcionó, cuál fue su
ciclo de vida, y que legados dejó. Nacido en una coyuntura política y económica
compleja nivel global, el instituto intentó erigirse como una organización
profesional y referente sudamericano en materia de asuntos petrolíferos.
Intentamos mostrar cómo el ISAP reflejó la consolidación del proceso de
profesionalización de la ingeniería petrolera como disciplina ingenieril amplia
(que integró también a ingenieros eléctricos, mecánicos, industriales y sobre
todo químicos), así como su creciente autonomía disciplinaria como campo de
estudio universitario y técnico en la región sudamericana. ¿Cuáles fueron los
proyectos y los resultados que obtuvo e instituto? Sugerimos que funcionó como
un canal de circulación de saberes petrolíferos entre secciones nacionales de
ingenieros petroleros; integrando (de manera laxa y constructiva) a las
diversas comunidades científicas y técnicas de las ingenierías en petróleo; y
como cauce importante del proceso de americanización de los profesionales de la
ingeniería, especialmente a partir de 1947.
d. “Negociaciones en tiempos de guerra y escasez: racionamiento
hemisférico y diplomacia sudamericana en la Segunda Guerra Mundial”.
La Segunda Guerra tuvo importante impacto en la situación del abasto
de energéticos y en la industria petrolera sudamericana, provocando ajustes y
reacomodamientos productivos, tecnológicos y comerciales dentro de un contexto
de racionamiento de bienes en general, y de combustibles en particular,
resultado de la organización de Administraciones de Guerra entre los Aliados.
En esta comunicación estudiaremos primero las interacciones de diplomacia
económica de Argentina, Uruguay y Chile, e intentaremos precisar el lugar que
ocuparon, en cada uno de estos países, las negociaciones por el abasto de
combustibles y maquinaria e insumos para la industria de los hidrocarburos en
el marco general del racionamiento de Guerra de los aliados, y en articular en
cuanto al Petroleum Administration for War (1941-1946), su dinámica contrastada,
secuencia, y resultados. En una segunda parte revisaremos detenidamente las
negociaciones de comercio de crudo y derivados entre tres compañías petroleras
estatales en ese periodo de conflicto y escasez, YPFB, YPF argentina y ANCAP
uruguaya.
3. María de Los Ángeles Muñoz
“Los intereses del imperio inca por los recursos naturales, a través de
incallajta y Samaipata”
Es de todos conocida la ambición de los imperios por los recursos
naturales de las sociedades y territorios sobre los cuales se imponen, no solo antiguamente, sino en la
actualidad. La ingeniería social
practicada y la escala productiva desarrollada en Cochabamba por el Imperio
Inca, tuvieron un impacto estructural en todo el aparato estatal inca y son una
muestra de poder y de la inversión que realizó el imperio en su afán de
conquista y expansión. En este trabajo,
hacemos referencia expresa a los valles de Pocona a través de Incallajta y a la
incursión inca hacia los llanos orientales a través de Samaipata, constatando que
la historia se repite a lo largo y ancho del imperio.
Palabras clave: Recursos Naturales, Imperio Inca, Incallajta,
Samaipata
4. Jaime Zambrana
“Recursos naturales o naturaleza en la convivencia de los pueblos
indígenas”
El sistema colonial y del Estado republicano en el país,
establecieron su funcionamiento económico, social y cultural sostenido en un
modelo de explotación de los recursos naturales; el extractivismo y exportación
de las materias primas fue el patrón de los modelos de desarrollo económico: la
explotación de la plata y el oro en el coloniaje español, extracción de la
plata, de los hidrocarburos, de la soya durante los gobiernos republicanos;
constituyen algunos ejemplos. La explotación y despojo de los recursos
naturales del país, estuvieron sometidas a las demandas de los países
desarrollados e industrializados. La explotación irracional de los recursos
naturales renovables y no renovables ha constituido la visión y lógica de la
matriz productiva y económica del país, subordinada a la economía industrial y
los discursos de desarrollo de progreso y modernidad.
Los pueblos indígenas establecen relaciones e interacciones con la
naturaleza, sustentado en la interdependencia, la convivencia y el respeto. Las
visiones de los indígenas quechuas posicionan la convivencia con la naturaleza
orientada a los propósitos de criar y dejarse criar (uywanakuna) que es el
horizonte del allin kawsay o del vivir bien. En este sentido, la reciprocidad,
la complementariedad, la convivencia comunitaria y otros valores, forman parte
del paisaje del relacionamiento e interacción con la madre naturaleza,
significando que todo lo que existe en su entorno tiene vida. Esta concepción
biótica sobre su entorno de los pueblos quechuas constituye un legado
ancestral; y las luchas y reivindicación por el acceso y aprovechamiento de la
naturaleza se orienta con criterios de respeto, equilibrio y armonía en su
convivencia con la naturaleza.
El Estado plurinacional reconoce las autonomías indígenas, como
formas de autogobierno y la gestión de su territorio, sustentando visiones e
identidades culturales. El gobierno autónomo i Jaime Zambranaampa desarrolla la
gestión de los recursos naturales esta mediada por esta lógica y trastocada por
la historia de la explotación de los recursos naturales desde la lógica estatal
y de otros actores económicos. Profundizar en las visiones y planteamientos de
los quechuas sobre la gestión y convivencia de la naturaleza pueden contribuir,
por un lado, hacia la creación de estrategias y políticas orientadas al
desarrollo armónico y sustentable de la convivencia de los seres humanos con la
naturaleza; y, por otro lado, al cuestionamiento de las lógicas de extractivos
y explotación irracional de los recursos naturales.
5. Rocío
Estremadoiro Rioja
“Culturas militares: Las guerras decimonónicas en México y Bolivia,
causas, secuelas, heridas y lecciones”
Hay una serie de aspectos comunes que hacen posible la comparación
de dos guerras que marcaron la historia de México y Bolivia, la Guerra de
Estados Unidos-México (1846-1848) y la Guerra del Pacífico (1879-1884). Estados
recientemente formados e imberbes en lo que respecta a una “consciencia
nacional” consolidada, culturas políticas centralistas, la primacía de
caudillismos y gobiernos de débil institucionalidad, la poca presencia estatal
en enormes territorios, son factores comunes que caracterizaron a estos países
en los albores de las guerras mencionadas y que son necesarios de tener en
cuenta para explicar los trágicos desenlaces que significaron estas guerras
para México y Bolivia. Asimismo, son también comparables las secuelas de las
guerras que significaron dolorosas pérdidas territoriales para ambos países y
la afectación de estas consecuencias en la constitución de identidades
nacionales dolientes y militaristas.
6. César Camacho
“Las
políticas hidrocarburíferas contemporáneas de Bolivia y del método para su
análisis”
La condición primario exportadora del país, ha marcado
considerablemente su historia. La forma en la que hemos abordado esta compleja
condición, se basa principalmente en la formulación de políticas públicas, que
como principal resultado, han afectado el régimen fiscal y el régimen de
propiedad de las materias primas. Los sustentos ideológicos de formulación de
políticas hidrocarburíferas, refieren también al objetivo de garantizar el
desarrollo económico del país, ya sea desde políticas orientadas al mercado y/o
políticas centradas en el Estado. Este
proceso, guardará relación con la idea que cada Gobierno, bajo un determinado contexto
político, social y económico, va seleccionar un tipo de diseño de política con preferencia
por un determinado estilo de implementación. Es bajo esta forma que las
preferencias ideológicas, se expresaran en el diseño de la política, siendo
este un momento altamente restrictivo y donde no todos las opciones van a ser
posibles, aún si los actores que impulsan los cambios en la política lo
pidieran.
Este cuadro, conduce a la necesidad de entender las
políticas contemporáneas hidrocarburíferas, desde el análisis de política
pública, dado que es el punto donde las distintas disputas ideológicas se
resuelven. Para ello, utilizamos el marco analítico del diseño de políticas,
como un método nuevo de análisis, que nos permite explicar la traducción de la
historia en los objetivos de la política. Este incluye el análisis de la
adopción de nuevos medios de política (formulación), su adaptación a las reglas
existentes (cambio institucional durante la implementación) y la forma en que
se calibran y combinan los instrumentos de política. Por último, cada parte de
la exposición está respaldada por evidencias empíricas obtenidas bajo el
establecimiento de test empíricos organizados en un protocoló de investigación
desde el análisis de instrumentos dentro la tipología NATO (Nolidad, Autoridad,
Tesoro y Organización), lo que le da validez externa e interna a nuestra
exposición acerca de las políticas hidrocarburíferas contemporáneas en Bolivia.
7. Expositores
Panel: Energía Solar como Alternativa Energética
Ronald Cavero, de la fundación Luces Nuevas: Energía solar
como alternativa energética.
Tania Ricaldi, investigadora del CESU-UMSS: Percepciones
sociales de la energía.
Miguel Fernández, de la ONG Energética: Acceso universal a
la energía.
Renán Orellana, ONG Energética: Apuntes sobre planificación
energética, energías renovables y eficiencia energética.
Gustavo Rodríguez Cáceres, investigador independiente:
Impactos sociales de la transición energética.
Carlos Crespo, investigador del CESU-UMSS: La
ideología extractivista de la izquierda boliviana.
8. Ninón Irene Llano
“Lecturas
nacionalistas entre Bolivia y México en la década de 1920. Un acercamiento a
través del Boletín del Petróleo”.
El Boletín del Petróleo
fue una publicación oficial mexicana que se editó entre enero de 1916 y junio
de 1933 por la Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo. El Boletín contenía
información variada sobre la cuestión petrolera en México incluyendo
estadísticas detalladas de producción, exportación y refinación de petróleo,
compendios legislativos, otorgamiento de concesiones de terrenos y difusión
sobre nueva tecnología para el procesamiento del petróleo y sus derivados. A
través de sus páginas es posible hacer un seguimiento al desarrollo de la
industria petrolera en México ya que el contexto en el que se publicó, la
duración que tuvo, las comisiones encargadas de producirlo y la actualidad con
la que se retroalimentaba, permitieron que la publicación se utilizara como un
espacio de discusión y difusión de preocupaciones en torno al ámbito del
petróleo. Dentro del abanico de temas que abordaba, la mirada hacia el exterior
jugaba un rol importante. La trayectoria de la industria petrolera
internacional se observaba desde el seguimiento a otras revistas que informaban
acerca de los marcos legislativos, procesos de producción y comparaciones
regionales. En cuanto a la presencia boliviana dentro de esta mirada, existen
en el Boletín publicaciones que ponen en la mesa de discusión el tratamiento
petrolero del Estado boliviano, las nuevas exploraciones que se hacían en el
territorio, nuevas oportunidades de explotación y balances legislativos acerca
de los marcos regulatorios implementados. De este modo, y pese a que la
presencia de Bolivia en el Boletín se da de manera indirecta, es importante
subrayar la atención que suscitaban las discusiones bolivianas sobre el recurso
petrolero en un contexto en el que la región latinoamericana se encontraba
debatiendo acerca de su marco legal y la posición que asumía el Estado frente a
la presencia de las empresas extranjeras. En este sentido, el presente trabajo
realiza un seguimiento a las publicaciones relacionadas con Bolivia en el
Boletín del Petróleo durante la década de 1920 a fin de esbozar la presencia
del país sudamericano en esta publicación periódica. De esta exploración se
obtiene que, la importancia de la discusión intelectual y tecnológica que la
situación petrolera boliviana planteaba como tema de discusión a nivel regional
influye en cuanto a las referencias jurídicas, el debate de ideas y las
vinculaciones regionales que se iban articulando en el periodo. En
consecuencia, nos acercamos a los usos del Boletín del Petróleo como un medio
de difusión del debate petrolero, pero también como un soporte discursivo desde
el cual México se sitúa para observar la trayectoria del panorama
latinoamericano de la cuestión petrolera.
9. Fernando Benito Salazar
“Sistema de Riego
México-Angostura en el contexto de los Sistemas tradicionales de riego en
Cochabamba – Bolivia (1943-2018)”.
Durante el periodo
post guerra del Chaco, y en medio del estado fallido de la Oligarquía, que el
“sistema hacendal - terrateniente” se ve cuestionado (el 80% de la tierra
pertenecen a 2.357 haciendas; la mayor parte de los derechos de agua de los
sistemas tradicionales de riego se encuentran bajo control de las haciendas),
explotadas bajo sistema precapitalistas - semi feudales (colonos, pongos,
mitamis). La única vía que encuentran los hacendados para evitar cambios en la
estructura social agraria es la modernización, sobre todo a través del riego.
Por ello en los años treinta y cuarenta, el Estado Oligárquico es receptivo a
los proyectos de riego. La oferta de cooperación Mexicana para modernizar el
riego y producción agropecuaria en Bolivia a través de mega proyectos, fue la
más oportuna y recibió todo el apoyo en el diseño y construcción de los
Sistemas Nacionales de Riego: No.1 La Angostura en Cochabamba, No. 2 Tacagua en
Oruro y No.3 Huarina en La Paz.
En el caso de la
Angostura en Cochabamba, las obras del Sistema No.1 contaron con el respaldo
pleno de la Federación Rural de Propietarios Agrícolas de Cochabamba
(terratenientes), la intensidad de los trabajos se dieron en 1944 – 1945,
concluyendo la presa de 88 millones de metros cúbicos de captación (primera en
su género). En 1952 (marzo) se entrega los primeros tramos de canal de
riego. La modernización del riego
implicaba la creación de Zonas o Distritos de Riego, creación de Gerencia
técnica, manuales hidráulicos de mano de la presa y de los canales (más de 38
kilómetros), compuertas y canales secundarios de distribución; pero también la
implementación de tecnología agrícola de bloques de riego y cédulas de
cultivos. Sin embargo, el triunfo de la
Revolución Nacional de 1952 (abril), dio un cambio radical en la estructura
agraria, emergía un nuevo actos social, la Federación de Campesinos y sus
milicias armadas, quienes el 2 de agosto de 1953 consolidaron la Reforma
Agraria, y con ello lograron potenciar en los valles de Cochabamba al pequeño
productor agropecuario. En este contexto
revolucionario, el aporte técnico de riego moderno (tanto hidráulico como
agrícola-riego), fue limitado sólo al manejo del Sistema Número 1 “Angostura”,
las comunidades y sus organizaciones de regantes tomaron control del 100 % de
las fuentes de agua locales (lagunas, embalses, vertientes, ríos, tajamares,
pozos), y bajo criterios de “usos y costumbres” conformaron sus organizaciones
de regantes, con derechos de agua (individual y colectivos), gestión del
sistema (operación, distribución, mantenimiento, mejoramiento) y definición de
aportes de capital (dinero y trabajo) para el funcionamiento de sus sistemas de
riego. Hoy en día, ambos modelos de
sistemas de riego perduran (los sistemas comunales y mexicano), los usuarios son
los mismos, la infraestructura de distribución secundaria es la misma, pero las
aguas son diferentes.
10. Antonio Mayorga
Ugarte
“Discurso nacionalista revolucionario: fases inicial y posteriores”
Con un modelo económico signado por el intervencionismo estatal y un
sistema político moldeado por la irrupción de las masas urbanas y populares, en
América Latina el discurso nacionalista revolucionario al que se implica dentro
el populismo clásico está implicado en lo que Cavarozzi (2000:197) denomina la
matriz Estado céntrica, cuyo periodo histórico establece de 1945 a 1975. Marcando una
ruptura con los regímenes oligárquicos de las primeras décadas del siglo XX, el
populismo clásico introduce un componente fuertemente democratizador, reduciendo
“las distancias socioculturales”, generando “áreas de igualdad” y aportando
“decisivamente a la creación de espacios públicos compartidos” (:212 y 213). Esta
ampliación de derechos sociales y políticos o ejercicio de soberanía popular
estará vinculada durante la década de los ’40, por un lado, al dirigismo
económico y las políticas de redistribución, y por otro, a la conformación de
identidades políticas fuertes en correspondencia con los procesos de
integración y/o cohesión social en juego.
Confinado a esta
relación perversa entre política y políticas públicas, y dado los costos
económicos irreparables de dicha lógica proteccionista y redistributiva, el
populismo será sustituido, en un proceso que va de las décadas ‘50 a ’90, por
modelos económicos y políticos radicalmente diferentes: 1) el desarrollismo y 2)
el neoliberalismo, respectivamente.
Para el caso de la
aplicación del neoliberalismo en los niveles económico, político e ideológico
que según Cavarozzi se manifiesta como “retracción y privatización” (:197), se desmonta
la matriz Estado céntrica, transformando el carácter colectivo de las pautas de
acción política, socavando las formas de integración social y suplantando el
sistema de creencias de índole identitario o particularista.
En todo caso, para
analizar las formas políticas del discurso nacionalista revolucionario es
necesario reparar en tres dimensiones analíticas: 1) la discursiva y retórica o
estilística, 2) la política o clasista, y 3) la económico-estructural.
1) El análisis del discurso populista repara en las formas específicas
de los dispositivos retóricos o estilísticos que usa para definir su identidad
política, a partir de la exclusión/inclusión de un enemigo al que confronta
pero sin el cual no puede constituirse.
2) Asentado en el
concepto de clase, y próximo al anterior, éste análisis relieva el carácter
policlasista del fenómeno populista, o, lo que es lo mismo, la pretensión política
que tiene de representar al conjunto de las clases sociales, a fin de componer
una comunidad política organicista; un orden sin contradicciones ni disensos.
3) Para este enfoque analítico, de faz
histórico-estructural, el populismo, al menos el clásico, es un proyecto
socio-político basado en el modelo de Industrialización por Sustitución de
Importaciones y la emergencia de un Estado intervencionista y distributivo, que
reparte beneficios a “ciertos grupos sociales, especialmente a los obreros
urbanos organizados y a la burguesía nacional”[2] (:55).
En fin, una
interpretación/explicación adecuada del populismo y del neopopulismo debe
prever la intersección y complementación de todas las dimensiones analíticas. En
rigor, los elementos que componen este fenómeno político, son homologables a
cualquier otro; con las variaciones contextuales del caso y los grados de realización:
quizá su especificidad resida en el exceso, la hipérbole o cierto barroquismo,
y éstas, más bien, son formas significativas de la (s) cultura (o culturas) latinoamericana
(s). Pero esa es harina de otro costal.
Bibliografía:
CAVAROZZI, Marcelo (2000), “Modelos de desarrollo y participación
política en América Latina: legados y paradojas”. En: KLINSBERG, Bernardo y
Luciano Tomassini (comp.), Capital social y cultura: claves estratégicas para
el desarrollo. Buenos Aires: FCE.
11. Juan José Anaya
Giorgis
“El nacionalismo petrolero como nodo de articulación en las luchas
políticas bolivianas: sus fortalezas y labilidades construyendo estatidad”
El “nacionalismo petrolero” ha sido un nodo de articulación en la
política boliviana durante los siglos XX y XXI. Según ese movimiento, la
explotación estatal de los hidrocarburos sería el vehículo más eficiente y
eficaz para modernizar e industrializar Bolivia. Bajo su paraguas, han
confluido diversos sectores de izquierda y derecha, cuyas ideologías han
abarcado desde los marxismos hasta las variantes más conservadoras del
catolicismo.
Sobre todo durante la revolución “juliana” de 1921, el Código del
Petróleo de 1955, la integración energética con el Brasil en la década del ´70,
y del “Triángulo Energético” a fines del siglo XX, el “nacionalismo petrolero”
unificó a actores con intereses y visiones de ciudadanía muy heterogéneas
contra la participación del capital extranjero en la minería fósil que los
gobiernos de aquellas coyunturas impulsaban.
Sin embargo, la unidad del nacionalismo petrolero fue lábil a través
de las distintas coyunturas socio-políticas del país. Rechazando una concepción
del Estado como un corpus institucional con atributos exclusivos y
predefinidos, esta investigación indaga sobre las fortalezas y labilidades del
“nacionalismo petrolero” construyendo estatidad.