jueves, 4 de octubre de 2018


Anexo I

Abstracts de las ponencias de los distintos expositores del seminario:

Historia de México y de Bolivia: explotación de recursos naturales, nacionalismos, guerras y relaciones internacionales





1. Luz María Uhthoff López


a. “El Estado y las compañías petroleras en México, 1911-1938”

La industria petrolera atraviesa toda la historia de México durante el siglo XX. Desde principios de este siglo en que este recurso adquiere un carácter de estratégico para el desarrollo del capitalismo mundial, y nuestro país se convierte en un importante exportador de hidrocarburos, esta industria ha acompañado las distantes fases del desarrollo económico del país. Pero su importancia no sólo tiene una connotación económica, además de política y social, sino también simbólica, pues para el Estado posrevolucionario el control de este recurso sustentó su creciente nacionalismo económico. Así, dada la relevancia que fue adquiriendo esta industria para la economía y para la definición de un discurso hegemónico nacionalista no es exagerado decir que el proceso de formación y construcción del Estado fue acompañado con el desarrollo de la industria petrolera. En esta comunicación examinamos cómo después de un proceso revolucionario iniciado en 1910, de fuerte contenido social, el Estado mexicano pretendió establecer una nueva relación con las compañías extranjeras, que se tradujo para el caso de las petroleras en un nuevo marco regulatorio y en el establecimiento de impuestos. Así, en los años que siguieron a la Revolución, se empezó a dirimir el derecho de los Estados productores de materias primas a tener el control del acceso y explotación de sus recursos naturales, especialmente en el caso del petróleo, también el derecho a tener mayor participación en la renta petrolera. Las compañías petroleras, por su parte, experimentaban durante esos años una etapa de desarrollo y competencia en la que se consolidaron como grandes monopolios, tales fueron los casos de la Standard Oil y la Royal Dutch Shell, entre las más importantes y presentes en el país, su gran poderío les permitió dominar el mercado mundial del petróleo. Planteamos que México fue uno de los laboratorios en el que se empezó a dirimir, por un lado, la capacidad de los estados productores de petróleo para negociar con las compañías extranjeras una mayor participación en la renta petrolera y cambiar su status jurídico; por otro, estas compañías ensayaron paralelamente diversas estrategias para maximizar sus ganancias y resistirse a toda forma de control y regulación estatales.





b. “La construcción del nacionalismo económico en México. El poder simbólico del control del petróleo”.

La industria petrolera desde inicios del siglo XX en México, como señalamos, no sólo tuvo una importancia económica sino también simbólica, pues para el Estado posrevolucionario el control de este recurso sustentó su discurso hegemónico nacionalista, dándole mayor legitimidad. En esta comunicación analizamos cómo se fue sustentando este nacionalismo, especialmente cómo fue el tránsito de un nacionalismo acotado, apoyado desde dentro del gobier­no por un grupo restringido, la intelligentsia, la incipiente burocracia, formando parte la retórica gubernamental, a una nacionalismo más popular, teniendo como punto culminante la expropiación petrolera del 18 de marzo de 1938. Cabe señalar que, después de esta expropiación, el Estado tuvo especial interés en utilizar los distintos medios de comunicación para generar una propaganda favorable a esta medida tanto al interior del país como al exterior, para ello encomendó a su aparato de comunicación, Departamento Autónomo de Prensa y Propaganda (DAPP), generara una serie de folletos, programas de radio y documentales que testimoniaron la importancia de que la nación tuviera el dominio del petróleo. Esta propaganda gubernamental pretendió contrarrestar la fuerte campaña de propaganda negativa, artículos periodísticos, mensajes de radio, libros y documentales, apoyada por las compañías extranjeras expropiadas y sus respectivos gobiernos.

c. “El papel de los ingenieros en la política petrolera y en el desarrollo de la industria petrolera en México”

Como se sabe, en el contexto del desarrollo capitalista, la ingeniería fue fundamental para instrumentar los cambios económicos y tecnológicos que se registraron durante el proceso de globalización del liberalismo económico, sobre todo a partir de la segunda revolución industrial. Los ingenieros por sus especializaciones fueron los agentes que contribuyeron al nuevo desarrollo y transferencia de tecnología en las distintas ramas de la economía. En el caso de la industria petrolera las compañías extranjeras se preocuparon por contar con ingenieros capacitados para llevar a cabo las labores de exploración, extracción y almacenamiento de los hidrocarburos, por lo regular estos especialistas venían contratados desde los países de origen de las compañías. Junto al importante desarrollo tecnológico que adquirieron los países industrializados en esta materia, los países periféricos productores de petróleo también se interesaron por formar especialistas en esta rama, con el propósito de lograr un mayor control e intervención en este industria, y una mejor participación en la renta petrolera. En México, aunque el  proceso de especialización de la ingeniería petrolera fue tardío, desde el porfiriato (sobre todo durante la última década del gobierno de Porfirio Díaz, 1900-1910) se contó con geólogos especialistas en petróleo, algunos de ellos, destacadamente Ezequiel Ordoñez, fueron contratados por las compañías extranjeras y su desempeño permitió la localización y explotación de importantes yacimientos. No obstante, fue durante la Revolución y la posrevolución cuando se fue consolidando una mayor especialización en la ingeniería petrolera en México, y para ello fue fundamental el especial interés del nuevo gobierno por esta industria, dado el boom petrolero que se vivía en esos años. Así, para el Estado la formación y desarrollo de ingenieros especialistas en petróleo le permitió diseñar e instrumentar la política petrolera, elaborar un nuevo marco jurídico e impositivo a esta industria, e influir en los nuevos programas educativos para la formación de ingenieros petroleros. Al integrar cuadros técnicos y especialistas en esta materia pudo tener una mayor intervención en esta industria, además desarrollar sus propias inversiones en este campo para abastecer las necesidades energéticas del país, con lo cual no sólo buscaba tener mayor intervención en esta industria sino también influir en el mercado petrolero. En esta comunicación pretendo examinar cómo se fue construyendo este andamiaje administrativo de la política petrolera durante la posrevolución, y el papel que desempeñaron los ingenieros en esa construcción. Intentaremos esclarecer cómo se fueron definiendo y estructurando las nuevas funciones político-administrativas, quiénes fueron sus principales diseñadores, impulsores y operadores, y qué saberes especializados fueron necesarios para esa instrumentación. También cómo los ingenieros fueron desarrollando sus redes de saberes tanto al interior del país como a nivel internacional, principalmente con los países de América Latina. En general, el tema de la administración petrolera ha sido poco examinado, a pesar de que su estudio nos muestra que detrás de los impuestos, leyes y reglamentos existieron agentes fundamentales para su diseño y operación.

d. “El papel de las comisiones estatales en la reconstrucción del Estado posrevolucionario en México.”

Esta comunicación tiene como objetivo examinar la disyuntiva que enfrentó el Estado mexicano posrevolucionario para lograr el control presupuestal y una mayor hegemonía entre la población y el territorio. Por un lado, el nuevo gobierno pretendió tener un mayor dominio sobre la industria de hidrocarburos, en un contexto de boom petrolero, sobre todo recaudando nuevos impuestos, y para ello formó la Comisión Técnica del Petróleo (1915), cuya función fue supervisar y reglamentar la industria petrolera en todas sus fases: explotación, producción, refinación, transporte y consumo. Su tarea fue realizar estudios técnicos, económicos y jurídicos que orientaran la política petrolera del nuevo régimen. Por otro, estableció la Comisión de Reorganización Administrativa y Financiera (1917) con la finalidad de estudiar la situación de la cuenta pública y establecer mecanismos para lograr un mejor control del presupuesto. Para ello el gobierno de Venustiano Carranza contrató a expertos financieros estadounidenses con el propósito de poner en orden las finanzas públicas, atraer la inversión extranjera y sobre todo obtener nuevos préstamos con la banca internacional. La participación de estos expertos ayudó a configurar la hacienda pública y a realizar cambios en la estructura administrativa. Entre los expertos que llegaron a México en 1917, estuvo Edwin W. Kemmerer, quien sería conocido como money doctor, porque ayudaba a diagnosticar los males económicos de los países periféricos y daba recomendaciones de reformas económicas de acuerdo al conocimiento económico neoclásico dominante en ese momento, como eran la reducción del gasto del gobierno, el establecimiento del patrón oro y la creación de bancas centrales. Después de México, las misiones Kemmerer se extendieron a Guatemala, Colombia, Chile, Ecuador, Bolivia y Perú. Al seguir estas recomendaciones y lograr una finanzas sanas, léase equilibradas, el país era política y económicamente apto para recibir y cumplir con los créditos extranjeros necesarios para continuar implementando la política desarrollista. Así, su influencia en los países latinoamericanos tuvo como finalidad que estos países recuperaran la confianza de la banca internacional y de la inversión extranjera, y sobre todo que sus sistemas financieros quedaran vinculados al del destino del dólar americano. En el caso de México el nuevo gobierno, en este juego de intereses nacionales e internacionales, tuvo que desarrollar diversas estrategias políticas y diplomáticas para no enemistarse con el gobierno de Estados Unidos, mantener la inversión foránea y, a la vez, empezar a cambiar las condiciones legales en que venían operando las compañías extranjeras. Así, el petróleo y la deuda externa fueron los temas primordiales en la mesa de negociaciones entre México y Estados Unidos después de la Revolución.

2. María Cecilia Zuleta


a. “Conexiones revolucionarias: las relaciones mexicano-bolivianas de la década del treinta a la Guerra Fría. Intereses, prioridades y actores”.

Diferentes aspectos y momentos de la presencia internacional mexicana, y de la difusión y propaganda de la revolución mexicana en Sudamérica son bien conocidas gracias a su examen sistemático en investigaciones recientes. Sin embargo, las relaciones mexicano-bolivianas durante el periodo de entreguerras, época de profundas transformaciones y convulsiones en ambos países, merecen más atención.  La intención de esta comunicación es presentar una visión panorámica general de las relaciones mexicano-bolivianas en perspectiva histórica, para un periodo corto pero de enorme densidad como son los años treinta y hasta la segunda posguerra. El objetivo es esclarecer el desenvolvimiento histórico de las interacciones bilaterales entre Bolivia y México en las esferas estrictamente diplomática, política e ideológica-cultural, sus dinámicas principales y puntos de conexión.  Nos parece que en las relaciones mexicano-bolivianas en el periodo predominaron las relaciones político-ideológicas, culturales y diplomáticas frente a otros elementos de interacción desde la segunda mitad de la década del treinta. Esta pauta de concentración fue alimentada por los gobiernos mexicanos mediante propaganda orientada a difundir y legitimar los logros de la revolución mexicana plasmados en la constitución de 1917, “el modelo mexicano” de transformación: la justicia social, la redención del indio, la reforma agraria, el nacionalismo económico (y el nacionalismo petrolero en éste), también el logro de una “armónica coexistencia” entre capital y trabajo en aras del desarrollo capitalista.  Otro elemento notable de la interacción bilateral fue el desenvolvimiento, un tanto intermitente, de la cooperación técnica entre ambos países, en ámbitos específicos: la economía rural y el derecho agrario, la educación indigenal y la política indigenista interamericana, y los asuntos petroleros. Esta cooperación, que denominamos “cooperación revolucionaria”, pues se centró en puntos nodales de la agenda de transformación económica y social de Bolivia que también México venía enfrentado desde décadas anteriores, será examinada a partir de algunos actores específicos: diplomáticos, intelectuales, viajes de expertos y técnicos, estudiantes, exiliados. Los vasos comunicantes de las relaciones internacionales mexicano-bolivianas han sido significativos y con tráfico denso en ideas, trabajos y personalidades.


b. “Itinerarios del nacionalismo petrolero mexicano en la opinión sudamericana, 1914-1970´s”.

En esta comunicación nos proponemos esbozar una periodización de los diferentes momentos en los que, a lo largo del siglo XX -desde 1914 con la ocupación del Golfo por marines estadounidenses y hasta la década de 1970’- la experiencia petrolera mexicana y su proclamada política nacionalista en torno al subsuelo, la explotación e industrialización de los hidrocarburos fue acogida y debatida en la opinión pública sudamericana. Tratamos de exponer una sencilla caracterización de los contenidos de las lecturas sudamericanas de la experiencia petrolera mexicana, y de proponer una primera tipología de los soportes por los que se ha conducido en América Latina la circulación, propaganda y análisis del nacionalismo petrolero mexicano. Seleccionamos para ello algunos países de la región, y algunos soportes: la prensa, el debate político y la legislación, las revistas técnicas y científicas, los reportes diplomáticos. Consideramos que el desarrollo de la industria petrolera en México y en Latinoamérica resultó en la eclosión de varios ciclos de controversias conceptuales, ideológicas y políticas, legislativas (muy importantes), empresariales, gubernamentales y diplomáticas, y técnico científicas, en torno a las garantías a la propiedad y derechos de explotación de los recursos del subsuelo, la inversión extranjera, el Estado, la propiedad, la tecnología, el empleo, el mercado externo y el mercado interno. Se trató de un debate trasnacional, en el que la experiencia mexicana tuvo un juego de doble vía: fue vinculada a las demás sudamericanas más allá y más profundamente que en lo originalmente planeado en los planes propagandísticos de los gobiernos., influyendo esto a su vez en la propia dinámica política doméstica.


c. “Un episodio de diplomacia ingenieril: los devaneos del Instituto Sudamericano del Petróleo, 1940-1950´s”.

A fines de 1941 surgió en el seno de la Unión Sudamericana de Ingenieros - en dos reuniones, en Lima y Montevideo-  el Instituto Sudamericano del Petróleo. Nos preguntamos aquí qué fue el ISAP, cómo se conformó, cómo funcionó, cuál fue su ciclo de vida, y que legados dejó. Nacido en una coyuntura política y económica compleja nivel global, el instituto intentó erigirse como una organización profesional y referente sudamericano en materia de asuntos petrolíferos. Intentamos mostrar cómo el ISAP reflejó la consolidación del proceso de profesionalización de la ingeniería petrolera como disciplina ingenieril amplia (que integró también a ingenieros eléctricos, mecánicos, industriales y sobre todo químicos), así como su creciente autonomía disciplinaria como campo de estudio universitario y técnico en la región sudamericana. ¿Cuáles fueron los proyectos y los resultados que obtuvo e instituto? Sugerimos que funcionó como un canal de circulación de saberes petrolíferos entre secciones nacionales de ingenieros petroleros; integrando (de manera laxa y constructiva) a las diversas comunidades científicas y técnicas de las ingenierías en petróleo; y como cauce importante del proceso de americanización de los profesionales de la ingeniería, especialmente a partir de 1947.


d. “Negociaciones en tiempos de guerra y escasez: racionamiento hemisférico y diplomacia sudamericana en la Segunda Guerra Mundial”.

La Segunda Guerra tuvo importante impacto en la situación del abasto de energéticos y en la industria petrolera sudamericana, provocando ajustes y reacomodamientos productivos, tecnológicos y comerciales dentro de un contexto de racionamiento de bienes en general, y de combustibles en particular, resultado de la organización de Administraciones de Guerra entre los Aliados. En esta comunicación estudiaremos primero las interacciones de diplomacia económica de Argentina, Uruguay y Chile, e intentaremos precisar el lugar que ocuparon, en cada uno de estos países, las negociaciones por el abasto de combustibles y maquinaria e insumos para la industria de los hidrocarburos en el marco general del racionamiento de Guerra de los aliados, y en articular en cuanto al Petroleum Administration for War (1941-1946), su dinámica contrastada, secuencia, y resultados. En una segunda parte revisaremos detenidamente las negociaciones de comercio de crudo y derivados entre tres compañías petroleras estatales en ese periodo de conflicto y escasez, YPFB, YPF argentina y ANCAP uruguaya.


3. María de Los Ángeles Muñoz


Los intereses del imperio inca por los recursos naturales, a través de incallajta y Samaipata”


Es de todos conocida la ambición de los imperios por los recursos naturales de las sociedades y territorios sobre los cuales se imponen,  no solo antiguamente, sino en la actualidad.  La ingeniería social practicada y la escala productiva desarrollada en Cochabamba por el Imperio Inca, tuvieron un impacto estructural en todo el aparato estatal inca y son una muestra de poder y de la inversión que realizó el imperio en su afán de conquista y expansión.  En este trabajo, hacemos referencia expresa a los valles de Pocona a través de Incallajta y a la incursión inca hacia los llanos orientales a través de Samaipata, constatando que la historia se repite a lo largo y ancho del imperio.

Palabras clave: Recursos Naturales, Imperio Inca, Incallajta, Samaipata


4. Jaime Zambrana


“Recursos naturales o naturaleza en la convivencia de los pueblos indígenas”

El sistema colonial y del Estado republicano en el país, establecieron su funcionamiento económico, social y cultural sostenido en un modelo de explotación de los recursos naturales; el extractivismo y exportación de las materias primas fue el patrón de los modelos de desarrollo económico: la explotación de la plata y el oro en el coloniaje español, extracción de la plata, de los hidrocarburos, de la soya durante los gobiernos republicanos; constituyen algunos ejemplos. La explotación y despojo de los recursos naturales del país, estuvieron sometidas a las demandas de los países desarrollados e industrializados. La explotación irracional de los recursos naturales renovables y no renovables ha constituido la visión y lógica de la matriz productiva y económica del país, subordinada a la economía industrial y los discursos de desarrollo de progreso y modernidad.
Los pueblos indígenas establecen relaciones e interacciones con la naturaleza, sustentado en la interdependencia, la convivencia y el respeto. Las visiones de los indígenas quechuas posicionan la convivencia con la naturaleza orientada a los propósitos de criar y dejarse criar (uywanakuna) que es el horizonte del allin kawsay o del vivir bien. En este sentido, la reciprocidad, la complementariedad, la convivencia comunitaria y otros valores, forman parte del paisaje del relacionamiento e interacción con la madre naturaleza, significando que todo lo que existe en su entorno tiene vida. Esta concepción biótica sobre su entorno de los pueblos quechuas constituye un legado ancestral; y las luchas y reivindicación por el acceso y aprovechamiento de la naturaleza se orienta con criterios de respeto, equilibrio y armonía en su convivencia con la naturaleza.
El Estado plurinacional reconoce las autonomías indígenas, como formas de autogobierno y la gestión de su territorio, sustentando visiones e identidades culturales. El gobierno autónomo i Jaime Zambranaampa desarrolla la gestión de los recursos naturales esta mediada por esta lógica y trastocada por la historia de la explotación de los recursos naturales desde la lógica estatal y de otros actores económicos. Profundizar en las visiones y planteamientos de los quechuas sobre la gestión y convivencia de la naturaleza pueden contribuir, por un lado, hacia la creación de estrategias y políticas orientadas al desarrollo armónico y sustentable de la convivencia de los seres humanos con la naturaleza; y, por otro lado, al cuestionamiento de las lógicas de extractivos y explotación irracional de los recursos naturales.


5. Rocío Estremadoiro Rioja


“Culturas militares: Las guerras decimonónicas en México y Bolivia, causas, secuelas, heridas y lecciones”

Hay una serie de aspectos comunes que hacen posible la comparación de dos guerras que marcaron la historia de México y Bolivia, la Guerra de Estados Unidos-México (1846-1848) y la Guerra del Pacífico (1879-1884). Estados recientemente formados e imberbes en lo que respecta a una “consciencia nacional” consolidada, culturas políticas centralistas, la primacía de caudillismos y gobiernos de débil institucionalidad, la poca presencia estatal en enormes territorios, son factores comunes que caracterizaron a estos países en los albores de las guerras mencionadas y que son necesarios de tener en cuenta para explicar los trágicos desenlaces que significaron estas guerras para México y Bolivia. Asimismo, son también comparables las secuelas de las guerras que significaron dolorosas pérdidas territoriales para ambos países y la afectación de estas consecuencias en la constitución de identidades nacionales dolientes y militaristas.


6. César Camacho

“Las políticas hidrocarburíferas contemporáneas de Bolivia y del método para su análisis”


La condición primario exportadora del país, ha marcado considerablemente su historia. La forma en la que hemos abordado esta compleja condición, se basa principalmente en la formulación de políticas públicas, que como principal resultado, han afectado el régimen fiscal y el régimen de propiedad de las materias primas. Los sustentos ideológicos de formulación de políticas hidrocarburíferas, refieren también al objetivo de garantizar el desarrollo económico del país, ya sea desde políticas orientadas al mercado y/o políticas centradas en el Estado.  Este proceso, guardará relación con la idea que cada Gobierno, bajo un determinado contexto político, social y económico, va seleccionar un tipo de diseño de política con preferencia por un determinado estilo de implementación. Es bajo esta forma que las preferencias ideológicas, se expresaran en el diseño de la política, siendo este un momento altamente restrictivo y donde no todos las opciones van a ser posibles, aún si los actores que impulsan los cambios en la política lo pidieran.
Este cuadro, conduce a la necesidad de entender las políticas contemporáneas hidrocarburíferas, desde el análisis de política pública, dado que es el punto donde las distintas disputas ideológicas se resuelven. Para ello, utilizamos el marco analítico del diseño de políticas, como un método nuevo de análisis, que nos permite explicar la traducción de la historia en los objetivos de la política. Este incluye el análisis de la adopción de nuevos medios de política (formulación), su adaptación a las reglas existentes (cambio institucional durante la implementación) y la forma en que se calibran y combinan los instrumentos de política. Por último, cada parte de la exposición está respaldada por evidencias empíricas obtenidas bajo el establecimiento de test empíricos organizados en un protocoló de investigación desde el análisis de instrumentos dentro la tipología NATO (Nolidad, Autoridad, Tesoro y Organización), lo que le da validez externa e interna a nuestra exposición acerca de las políticas hidrocarburíferas contemporáneas en Bolivia.


7. Expositores Panel: Energía Solar como Alternativa Energética



Ronald Cavero, de la fundación Luces Nuevas: Energía solar como alternativa energética.

Tania Ricaldi, investigadora del CESU-UMSS: Percepciones sociales de la energía.

Miguel Fernández, de la ONG Energética: Acceso universal a la energía.

Renán Orellana, ONG Energética: Apuntes sobre planificación energética, energías renovables y eficiencia energética.

Gustavo Rodríguez Cáceres, investigador independiente: Impactos sociales de la transición energética.

Carlos Crespo, investigador del CESU-UMSS: La ideología extractivista de la izquierda boliviana.


8. Ninón Irene Llano

“Lecturas nacionalistas entre Bolivia y México en la década de 1920. Un acercamiento a través del Boletín del Petróleo”.


El Boletín del Petróleo fue una publicación oficial mexicana que se editó entre enero de 1916 y junio de 1933 por la Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo. El Boletín contenía información variada sobre la cuestión petrolera en México incluyendo estadísticas detalladas de producción, exportación y refinación de petróleo, compendios legislativos, otorgamiento de concesiones de terrenos y difusión sobre nueva tecnología para el procesamiento del petróleo y sus derivados. A través de sus páginas es posible hacer un seguimiento al desarrollo de la industria petrolera en México ya que el contexto en el que se publicó, la duración que tuvo, las comisiones encargadas de producirlo y la actualidad con la que se retroalimentaba, permitieron que la publicación se utilizara como un espacio de discusión y difusión de preocupaciones en torno al ámbito del petróleo. Dentro del abanico de temas que abordaba, la mirada hacia el exterior jugaba un rol importante. La trayectoria de la industria petrolera internacional se observaba desde el seguimiento a otras revistas que informaban acerca de los marcos legislativos, procesos de producción y comparaciones regionales. En cuanto a la presencia boliviana dentro de esta mirada, existen en el Boletín publicaciones que ponen en la mesa de discusión el tratamiento petrolero del Estado boliviano, las nuevas exploraciones que se hacían en el territorio, nuevas oportunidades de explotación y balances legislativos acerca de los marcos regulatorios implementados. De este modo, y pese a que la presencia de Bolivia en el Boletín se da de manera indirecta, es importante subrayar la atención que suscitaban las discusiones bolivianas sobre el recurso petrolero en un contexto en el que la región latinoamericana se encontraba debatiendo acerca de su marco legal y la posición que asumía el Estado frente a la presencia de las empresas extranjeras. En este sentido, el presente trabajo realiza un seguimiento a las publicaciones relacionadas con Bolivia en el Boletín del Petróleo durante la década de 1920 a fin de esbozar la presencia del país sudamericano en esta publicación periódica. De esta exploración se obtiene que, la importancia de la discusión intelectual y tecnológica que la situación petrolera boliviana planteaba como tema de discusión a nivel regional influye en cuanto a las referencias jurídicas, el debate de ideas y las vinculaciones regionales que se iban articulando en el periodo. En consecuencia, nos acercamos a los usos del Boletín del Petróleo como un medio de difusión del debate petrolero, pero también como un soporte discursivo desde el cual México se sitúa para observar la trayectoria del panorama latinoamericano de la cuestión petrolera.

9. Fernando Benito Salazar

Sistema de Riego México-Angostura en el contexto de los Sistemas tradicionales de riego en Cochabamba – Bolivia (1943-2018)”.

Durante el periodo post guerra del Chaco, y en medio del estado fallido de la Oligarquía, que el “sistema hacendal - terrateniente” se ve cuestionado (el 80% de la tierra pertenecen a 2.357 haciendas; la mayor parte de los derechos de agua de los sistemas tradicionales de riego se encuentran bajo control de las haciendas), explotadas bajo sistema precapitalistas - semi feudales (colonos, pongos, mitamis). La única vía que encuentran los hacendados para evitar cambios en la estructura social agraria es la modernización, sobre todo a través del riego. Por ello en los años treinta y cuarenta, el Estado Oligárquico es receptivo a los proyectos de riego. La oferta de cooperación Mexicana para modernizar el riego y producción agropecuaria en Bolivia a través de mega proyectos, fue la más oportuna y recibió todo el apoyo en el diseño y construcción de los Sistemas Nacionales de Riego: No.1 La Angostura en Cochabamba, No. 2 Tacagua en Oruro y No.3 Huarina en La Paz.

En el caso de la Angostura en Cochabamba, las obras del Sistema No.1 contaron con el respaldo pleno de la Federación Rural de Propietarios Agrícolas de Cochabamba (terratenientes), la intensidad de los trabajos se dieron en 1944 – 1945, concluyendo la presa de 88 millones de metros cúbicos de captación (primera en su género). En 1952 (marzo) se entrega los primeros tramos de canal de riego.  La modernización del riego implicaba la creación de Zonas o Distritos de Riego, creación de Gerencia técnica, manuales hidráulicos de mano de la presa y de los canales (más de 38 kilómetros), compuertas y canales secundarios de distribución; pero también la implementación de tecnología agrícola de bloques de riego y cédulas de cultivos.  Sin embargo, el triunfo de la Revolución Nacional de 1952 (abril), dio un cambio radical en la estructura agraria, emergía un nuevo actos social, la Federación de Campesinos y sus milicias armadas, quienes el 2 de agosto de 1953 consolidaron la Reforma Agraria, y con ello lograron potenciar en los valles de Cochabamba al pequeño productor agropecuario.  En este contexto revolucionario, el aporte técnico de riego moderno (tanto hidráulico como agrícola-riego), fue limitado sólo al manejo del Sistema Número 1 “Angostura”, las comunidades y sus organizaciones de regantes tomaron control del 100 % de las fuentes de agua locales (lagunas, embalses, vertientes, ríos, tajamares, pozos), y bajo criterios de “usos y costumbres” conformaron sus organizaciones de regantes, con derechos de agua (individual y colectivos), gestión del sistema (operación, distribución, mantenimiento, mejoramiento) y definición de aportes de capital (dinero y trabajo) para el funcionamiento de sus sistemas de riego.  Hoy en día, ambos modelos de sistemas de riego perduran (los sistemas comunales y mexicano), los usuarios son los mismos, la infraestructura de distribución secundaria es la misma, pero las aguas son diferentes.

10. Antonio Mayorga Ugarte

Discurso nacionalista revolucionario: fases inicial y posteriores

Con un modelo económico signado por el intervencionismo estatal y un sistema político moldeado por la irrupción de las masas urbanas y populares, en América Latina el discurso nacionalista revolucionario al que se implica dentro el populismo clásico está implicado en lo que Cavarozzi (2000:197) denomina la matriz Estado céntrica, cuyo periodo histórico establece de 1945 a 1975. Marcando una ruptura con los regímenes oligárquicos de las primeras décadas del siglo XX, el populismo clásico introduce un componente fuertemente democratizador, reduciendo “las distancias socioculturales”, generando “áreas de igualdad” y aportando “decisivamente a la creación de espacios públicos compartidos” (:212 y 213). Esta ampliación de derechos sociales y políticos o ejercicio de soberanía popular estará vinculada durante la década de los ’40, por un lado, al dirigismo económico y las políticas de redistribución, y por otro, a la conformación de identidades políticas fuertes en correspondencia con los procesos de integración y/o cohesión social en juego.
            Confinado a esta relación perversa entre política y políticas públicas, y dado los costos económicos irreparables de dicha lógica proteccionista y redistributiva, el populismo será sustituido, en un proceso que va de las décadas ‘50 a ’90, por modelos económicos y políticos radicalmente diferentes: 1) el desarrollismo y 2) el neoliberalismo, respectivamente.
            Para el caso de la aplicación del neoliberalismo en los niveles económico, político e ideológico que según Cavarozzi se manifiesta como “retracción y privatización” (:197), se desmonta la matriz Estado céntrica, transformando el carácter colectivo de las pautas de acción política, socavando las formas de integración social y suplantando el sistema de creencias de índole identitario o particularista.
             
            En todo caso, para analizar las formas políticas del discurso nacionalista revolucionario es necesario reparar en tres dimensiones analíticas: 1) la discursiva y retórica o estilística, 2) la política o clasista, y 3) la económico-estructural.
1) El análisis del discurso populista repara en las formas específicas de los dispositivos retóricos o estilísticos que usa para definir su identidad política, a partir de la exclusión/inclusión de un enemigo al que confronta pero sin el cual no puede constituirse.
            2) Asentado en el concepto de clase, y próximo al anterior, éste análisis relieva el carácter policlasista del fenómeno populista, o, lo que es lo mismo, la pretensión política que tiene de representar al conjunto de las clases sociales, a fin de componer una comunidad política organicista; un orden sin contradicciones ni disensos.
            3)  Para este enfoque analítico, de faz histórico-estructural, el populismo, al menos el clásico, es un proyecto socio-político basado en el modelo de Industrialización por Sustitución de Importaciones y la emergencia de un Estado intervencionista y distributivo, que reparte beneficios a “ciertos grupos sociales, especialmente a los obreros urbanos organizados y a la burguesía nacional”[2] (:55). 
            En fin, una interpretación/explicación adecuada del populismo y del neopopulismo debe prever la intersección y complementación de todas las dimensiones analíticas. En rigor, los elementos que componen este fenómeno político, son homologables a cualquier otro; con las variaciones contextuales del caso y los grados de realización: quizá su especificidad resida en el exceso, la hipérbole o cierto barroquismo, y éstas, más bien, son formas significativas de la (s) cultura (o culturas) latinoamericana (s). Pero esa es harina de otro costal. 

Bibliografía:

CAVAROZZI, Marcelo (2000), “Modelos de desarrollo y participación política en América Latina: legados y paradojas”. En: KLINSBERG, Bernardo y Luciano Tomassini (comp.), Capital social y cultura: claves estratégicas para el desarrollo. Buenos Aires: FCE.


11. Juan José Anaya Giorgis


“El nacionalismo petrolero como nodo de articulación en las luchas políticas bolivianas: sus fortalezas y labilidades construyendo estatidad”

El “nacionalismo petrolero” ha sido un nodo de articulación en la política boliviana durante los siglos XX y XXI. Según ese movimiento, la explotación estatal de los hidrocarburos sería el vehículo más eficiente y eficaz para modernizar e industrializar Bolivia. Bajo su paraguas, han confluido diversos sectores de izquierda y derecha, cuyas ideologías han abarcado desde los marxismos hasta las variantes más conservadoras del catolicismo.
Sobre todo durante la revolución “juliana” de 1921, el Código del Petróleo de 1955, la integración energética con el Brasil en la década del ´70, y del “Triángulo Energético” a fines del siglo XX, el “nacionalismo petrolero” unificó a actores con intereses y visiones de ciudadanía muy heterogéneas contra la participación del capital extranjero en la minería fósil que los gobiernos de aquellas coyunturas impulsaban.
Sin embargo, la unidad del nacionalismo petrolero fue lábil a través de las distintas coyunturas socio-políticas del país. Rechazando una concepción del Estado como un corpus institucional con atributos exclusivos y predefinidos, esta investigación indaga sobre las fortalezas y labilidades del “nacionalismo petrolero” construyendo estatidad.




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